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Estudio acerca
conductas riesgosas de adultas jóvenes universitarias de origen
mexicano
Ann Arbor: En general se cree que los trastornos en la comida
son más comunes entre las adolescentes y jóvenes blancas de
clase media, pero un número creciente de estudios indica que los
desórdenes en la alimentación, particularmente la bulimia
nervosa y las comilonas impulsivas son igualmente comunes entre
las mujeres de origen mexicano.
Para entender el fenómeno, la Escuela de Enfermería de la
Universidad de Michigan y el Colegio de Enfermería e Innovación
en el Cuidado de la Salud, de la Universidad Estatal de Arizona
han puesto en marcha un estudio de investigación, llamado
Creando Posibilidades, que procura conocer y entender la
relación entre los factores estresantes, las opiniones acerca de
sí mismas y el desorden en la alimentación, y el uso de tabaco y
alcohol en las adultas jóvenes, universitarias, de origen
mexicano.
La conducta desordenada en la forma en que se come es importante
no solo porque compromete gravemente la salud física y emocional
sino también porque las mujeres que se comportan de esa manera
son más proclives a fumar y a beber alcohol. Tomados en conjunto
estas tres conductas riesgosas (el desorden en las comidas, el
tabaquismo y el uso de alcohol) contribuyen a las enfermedades
cardiacas, la obesidad y la diabetes que afectan en grado
desproporcionado a las adultas de origen mexicano.
Las participantes del estudio pueden ser mujer de origen
mexicano que tiene su primer contacto con la educación superior,
ya sea porque egresaron de la escuela secundaria, o toman cursos
de Inglés o se reintegran a la vida educacional tras tener
familia. Entre los PRE requisitos se incluye tener entre 18 y 35
años, no estar embarazada y hablar Inglés. El estudio lo
conducirán enfermeras y lo financia el Instituto Nacional de
Investigación en Enfermería de los Institutos Nacionales de
Salud.
Una de las razones principales para el estrés para las jóvenes
adultas mexicanas es la transición a la universidad, que es
reconocida como un evento importante que puede acarrear
dificultades financieras, mayores exigencias y conflictos debido
a discriminación y cambios en el apoyo familiar,
La meta del proyecto es conocer cuáles son los factores que
causan que estas jóvenes incurran en esos comportamientos
insalubres, y el desarrollo de un programa de intervención que
ayude a que las universitarias mexicano-estadounidenses se
aparten de los comportamientos dañinos y tengan un estilo de
vida más saludable.
"Muchos
programas actuales se enfocan en las preocupaciones por el peso
y la insatisfacción con el cuerpo como las causas principales
del desorden en la alimentación", dijo Karen Farchaus Stein, la
investigadora principal en este estudio. "Si bien yo creo que
las preocupaciones por el peso y la alimentación desordenada
están relacionados estrechamente, ese enfoque realmente no nos
ayuda a encarar la esencia del problema. En otras palabras,
cuando decimos que las preocupaciones por el peso causan el
comportamiento desordenado en la alimentación aún nos queda por
delante la cuestión importante de por qué algunas mujeres tienen
altos niveles de preocupación por su peso, y otras no".
Farchaus Stein dijo que, en su trabajo, se enfoca la atención en
la opinión que las mujeres tienen de sí mismas y que se extiende
más allá de la imagen de sus cuerpos.
"Creemos
que las mujeres que tienen la oportunidad de desarrollar muchas
identidades positivas diferentes tienen menos probabilidades de
enfocarse en el peso del cuerpo como un aspecto importante de
quiénes son y, por lo tanto, son menos proclives a incurrir en
conductas de alimentación desordenadas", añadió.
El equipo que encabeza Farchaus Stein, y que incluye a la
coinvestigadora Antonia Villarruel y la investigadora asistente
Lisa Hoyland Domenico bajo la dirección de proyecto de Astrid
Benedicto Fishtrom, parte de la idea de que las
mexicano-estadounidenses tienen la peculiaridad de estar
expuestas a todos los factores estresantes que encaran las
adultas jóvenes en este país pero, además, encuentran otros
factores estresantes que pueden restringir sus oportunidades
para el desarrollo de las identidades positivas.
Entre esos factores se cuentan los prejuicios raciales y étnicos,
los valores biculturales y los conflictos interpersonales que
surgen de sistemas de valores que no armonizan.
Los investigadores buscan para este estudio mujeres de origen
mexicano, con edades entre 18 y 35 años, que no estén
embarazadas. Las participantes asistirán a seis reuniones,
responderán encuestas relacionadas con la salud, y deberán
mantener un diario electrónico en el cual anotarán sus comidas,
y el uso de alcohol o tabaco.
"Nuestro
estudio apunta a la comprensión de las diferencias entre las
mexicano-estadounidenses en sus opiniones acerca de sí mismas, y
los efectos que estas diferencias individuales tienen en el
comienzo y la progresión de los trastornos en la alimentación, y
el uso de alcohol y tabaco", agregó Farchaus Stein.
"Además
apuntamos a descubrir las fuentes de las diferencias en esas
opiniones y percepciones de sí mismas de manera que puedan
desarrollarse intervenciones que promuevan el desarrollo de una
colección de identidades rica y diversa, de la salud y del
bienestar", concluyó.
Investigadora principal Karen Farchaus Stein, PhD, RN, FAAN
Coinvestigadoras
Antonia Villarruel, PhD, RN, FAAN, Colleen Corte, PhD, RN,
Colleen Keller, RN, PhD
Directora de proyecto Astrid Benedicte Fishstrom, LLMSW |