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``Yo crecí con el viejo y la música de él está en todo lo que
hago, todo lo que pienso, todo lo que toco, en todos mis arreglos,
en todo lo que compongo'', dijo a la AP el miércoles en entrevista
telefónica desde Estados Unidos. ``Posiblemente es la influencia
más grande de mi vida''.
La combinación de ambas escuelas del latin jazz es una prioridad
para el también director, por entender que el género está en un
punto crítico.
``El latin jazz se tiene que mover... Mucha gente ya empieza a
considerar que se está siendo aburrido'', confesó.
``Estamos en una onda en la que se cree que hay que replicar,
replicar, replicar lo que otros hicieron. Pero el futuro del jazz
es empujar y progresar, continuar hacia adelante porque si no se
muere, se estanca, como le pasó a la música clásica''.
La buena noticia es que en sus recorridos por Estados Unidos y
otros países, donde quiera que va a enseñar, ofrecer talleres,
seminarios o impartir lecciones magistrales, O'Farrill encuentra
muchos músicos jóvenes ``con visión, ideas y una onda
internacional''.
``Ahí está el futuro. Sí hay esperanza'', afirmó.
Recordó que músicos con Dizzy Gillespie, con quien tuvo la
oportunidad de compartir en vida, fueron pioneros al fusionar
ritmos de diferentes culturas y lo más importante, sin miedo a las
críticas.
``Dizzy tenía la cabeza muy abierta a las posibilidades de
combinar y mezclar música'', dijo.
``Si tú oyes algo en tu cabeza que tú conoces que es musical y no
lo realizas porque tienes miedo de lo que va a pasar con la gente
eres un cobarde. Pero si tú tienes la integridad de Dizzy, de
Chico... tú vas a hacer lo que te da la gana porque tú sabes
dentro de ti que es importante, que es música de tu espíritu que
no te puedes guardar''.
Otras lecciones importantes lo atan también a su padre.
``El me decía, 'siempre tienes que caminar con integridad en tu
arte, en tu vida, como persona. Como tú tratas a la gente, al
fulano de tal en la calle, así es como tú eres como persona y como
artista y como todo'''.
También lo impulsó a buscar en todo la calidad, tener ``un nivel
tan alto que nadie te puede confundir con un común'', y siempre
entrenarse ``para ser el mejor posible''.
Y
esto es lo mismo que le ha transmitido a sus propios hijos, de 13
y 16 años.
``Los dos son increíbles músicos, más que yo y que mi papá. El
menor, Adam, es trompetista y compositor y el mayor, Zacarías, es
percusionista y compositor. Los dos son fabulosos''.
O'Farrill y sus hijos ya han tocado juntos públicamente, por lo
que no es de extrañarse que a largo plazo graben algún material.
Por lo pronto el músico, cuyo sueño es hacer alguna colaboración
con el excéntrico Prince, se dispone a lanzar este año un disco
que grabó con la cantante chilena Claudia Acuña y grabar otro en
el verano con ``6 ó 7 piezas'', esta vez todas de su autoría.
Aunque bromea con que es ``lamentable'' que sus retoños continúen
su legado porque la vida del músico ``es difícil'', en el fondo le
gusta que se dediquen a este arte, que considera el ``más
espiritual y accesible de todos''.
``La música es la más interesante de las artes porque no puedes
comer música, no la puedes ver, no se puede poner como un
'jacket'. La música es el arte más espiritual para mí porque viene
de las manos, entra directamente por las orejas al corazón. Tiene
una esencia indefinible y sobre todo es el arte que más entiende
la gente'', filosofó.
``Es tan fuerte que tienes la posibilidad de tocar el corazón de
un persona de pueblo y si tenemos la oportunidad de tocar la gente
a ese nivel, tan profundo, tan adentro, es el privilegio más
grande de la vida''.
En
Internet: Arturo O'Farrill:
http://www.arturoofarrill.com/
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