1
"No encontramos ninguna evidencia de un aumento de riesgo de
cáncer de cabeza y cuello o cáncer de pulmón en fumadores de
marihuana empedernidos y a largo plazo", dice el autor principal
del estudio, Hal Morgenstern, Director de Epidemiología de la
Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan. "No iría
tan lejos como para decir que no hay un aumento en el riesgo para
desarrollar cáncer por fumar marihuana, pero si es que hay un
efecto, este no es muy grande", dice Morgenstern.
El estudio, que incluyó a colegas de la Universidad de California
en Los Ángeles (UCLA) y la University of Southern California (USC)
se centró en los cánceres de cabeza y cuello y cáncer al pulmón,
porque son los que típicamente se relacionan con el consumo de
tabaco.
El equipo entrevistó a más de 1,200 pacientes de cáncer en el área
de Los Ángeles y a más de 1,000 personas sin cáncer (grupo de
control), combinándolos por edad, sexo y vecindario. Si las
personas informaban sobre el consumo de marihuana, este era
cuidadosamente medido y cuantificado como "años-porro" de
uso, siendo un año-porro equivalente a fumar un cigarro de
marihuana al día durante un año.
Los consumidores que habían acumulado 30 años-porro tenían
una incidencia mayor de cáncer, pero esta asociación desapareció
cuando se ajustaba a otros factores de riesgo de cáncer, incluidos
el uso de tabaco. “La asociación de estos cánceres con el consumo
de marihuana, incluso a largo plazo y consume intenso, no es
fuerte y puede que sea muy pequeña para ser detectada”, dice
Morgenstern.
A pesar de que hay amplia evidencia biológica de que el fumar
marihuana debería ser dañino para los seres humanos, estudios
epidemiológicos anteriores sobre su potencial cancerígeno han
encontrado resultados mixtos, dice Morgenstern. Lo que ha faltado
ha sido un estudio científicamente riguroso que incluya un
numeroso grupo de adultos de edad mediana que haya fumado grandes
cantidades de marihuana durante largo periodos de tiempo. Debido a
que el uso intenso de marihuana es relativamente un nuevo fenómeno
cultural que empezó alrededor de 1970 entre personas menores de 25
años, este tipo de estudio no había sido posible hasta muy
recientemente. La mayor parte de los sujetos en este estudio eran
mayores de 45 años, el periodo en la vida cuando el riesgo de
cánceres de pulmón y el cáncer de cabeza y cuello se hacen más
notables.
“Los resultados negativos subrayan la importancia de realizar
estudios epidemiológicos basados en la población, para evaluar los
riesgos de la salud", dice el coautor del estudio, Dr. Donald
Tashkin, especialista en medicina pulmonar de UCLA. "Varios
informes clínicos indicaban una proporción inusualmente alta entre
los fumadores de marihuana jóvenes diagnosticados con cánceres de
pulmón y cáncer de cabeza y cuello. Mientras esto fue
interpretado como una relación entre la marihuana y los cánceres
respiratorios. Estos descubrimientos no han sido controlados y
requieren estudios epidemiológicos rigurosos para ser
confirmados”.
A pesar de que este estudio fue más riguroso que los anteriores
"tuvimos cierta preocupación de que los participantes podían no
acordarse de cuanta marihuana fumaban exactamente hace muchos años
atrás", dice Morgenstern. "Esperábamos que informaran de un menor
consumo, pero lo que realmente encontramos estaba en línea con los
estudios de California sobre el consumo de droga". Un once por
ciento del grupo de control acumuló 10 o más años-porro
(equivalentes a 3,650 o más porros).
Otra dificultad en el estudio fue que la potencia en la marihuana
es mucho menos estandarizada que el tabaco en los cigarros y que
además es fumada de distintas formas, por lo que las cantidades y
dosis son más difíciles de evaluar con una medida como
“años-porro". Los estudios de tabaco se han basado largamente en
una medida llamada “años cajetilla".
A pesar de estas limitaciones, Morgenstern dice que los
resultados, utilizando distintos tipos de análisis, no sugieren
ningún efecto dañino del uso de la marihuana. Fumar marihuana no
aumentó el riesgo de cáncer en esta población, sin importar cuanto
tabaco hubiesen consumido anteriormente a lo largo de sus vidas.
El estudio “Marijuana use and the risk of lung and
upper-aerodigestive-tract cancers: results of a population-based
case-control study,” fue financiado por el Instituto Nacional del
Abuso de Drogas y será publicado en la edición de Octubre de la
revista Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention.
ENLACES: Hal Morgenstern, Chair of Epidemilogy:
http://www.sph.umich.edu/iscr/faculty/profile.cfm?uniqname=halm
--------------------------------------------------------------------------------------
Study fails to find cancer link to marijuana use
ANN
ARBOR: Although marijuana smoke is known to contain cancer-causing
agents, and many studies in humans, animals and cell cultures have
indicated that marijuana smoking may predispose a person to
cancer, a large epidemiologic study of cancer patients and
cancer-free controls in Los Angeles has found no clear association
between pot-smoking and cancer.
“We didn’t find any evidence for an increased risk of head and
neck or lung cancers among heavy, long-term marijuana users,” said
study leader Hal Morgenstern, chair of epidemiology at the
University of Michigan School of Public Health. "I wouldn't go so
far as to say there is no increased cancer risk from smoking
marijuana, but if there is an effect, it is not very large,"
Morgenstern said.
The study, which involved colleagues at UCLA and USC, zeroed in on
head and neck cancers and lung cancer because they are typically
associated with tobacco smoking.
The team interviewed more than 1,200 Los Angeles area cancer
patients and more than 1,000 cancer-free controls, matched by age,
gender and neighborhood. Each subject's reported use of marijuana
was carefully measured and quantified as 'joint-years' of use,
where one joint-year is equivalent to smoking one marijuana
cigarette per day for one year.
Users who had accumulated more than 30 joint-years did have a
higher cancer incidence, but this association disappeared when the
findings were adjusted for other cancer risk factors, including
tobacco use. "The association of these cancers with marijuana use,
even long-term or heavy use, is not strong and may be too small to
detect," Morgenstern said.
Though there is ample biological evidence that marijuana smoke
should be harmful to humans, earlier epidemiologic studies of its
cancer-causing potential had found mixed results, Morgenstern
said. What's been lacking is a scientifically rigorous study
involving a large number of middle-aged or older adults with
heavy, long-term exposures to marijuana. Because heavy marijuana
use is a relatively new cultural phenomenon that started around
1970 among persons under age 25, this sort of study hasn't been
possible until recently. Most of the subjects in this study were
over 45, the time in life when the risk of lung and head and neck
cancers becomes appreciable.
“The negative results reported here underscore the importance of
conducting well-designed, population-based epidemiologic studies
to assess health risks,” said study co-author Dr. Donald Tashkin,
a pulmonary medicine specialist at UCLA. “Several clinical reports
have indicated an unusually high proportion of marijuana smokers
among young individuals diagnosed with lung and head and neck
cancer. But while this was interpreted as suggesting an
association between marijuana and respiratory cancer, such
findings are uncontrolled and require rigorously conducted
epidemiologic studies for confirmation.”
Though this study was more rigorous than those attempted
previously, “we did have some concerns that the subjects' might
not accurately recall how much marijuana they smoked many years
ago,” Morgenstern said. “We expected some under-reporting, but
what we actually found was in line with national and California
studies on drug use.” Eleven percent of the control group had
accumulated 10 or more joint-years (equivalent to 3,650 or more
joints).
Another source of difficulty in the study is that marijuana
potency is much less standardized than the tobacco in cigarettes
and it is smoked in many different ways, so quantities and dosages
are much harder to pin down with a measure like "joint years."
Tobacco studies have long relied on a measure called "pack years".
Despite these limitations, Morgenstern says the results did not
suggest any harmful effects of marijuana use, using different
methods of analysis. Pot-smoking did not appear to increase the
risk of cancer in this population, regardless of how much tobacco
individuals had smoked in their lifetimes.
The study, “Marijuana use and the risk of lung and upper-aerodigestive-tract
cancers: results of a population-based case-control study,” was
funded by the National Institute on Drug Abuse and appears in the
October issue of the journal Cancer Epidemiology, Biomarkers and
Prevention.
Link: Hal Morgenstern, Chair of Epidemilogy:
http://www.sph.umich.edu/iscr/faculty/profile.cfm?uniqname=halm
|